jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Qué nesecito para educar?



Hace rato vengo con estas ideas en la cabeza.. pero no me daba el tiempo para escribirlas como deseaba.

“Tú eres una maravillosa obra de Dios, por medio de ti, Él está amando al mundo”
Madre Teresa de Calcuta

Hace varios días, estaba en un chat y una persona, supuestamente, profesor de inglés de nivel secundario (creo) me preguntaba cómo era el nivel inicial (en cuanto a complejidad de “transmitir aprendizajes”) yo, más o menos…. Le dije que era linda la tarea de enseñar (¿Qué otra cosa le puedo decir a través de un chat a un desconocido..?) En fin… él me señaló que “las cosas estaban complicadas” y entre algunas líneas me dejó entre- ver que “enseñar a esos no tenía mucho sentido”.
Después de esta conversación, recordé que hacía un tiempo en un cumpleaños de una amiga, hablaba un grupo de mujeres y hacían chistes sobre los docentes (principalmente por la fortuna de sueldo que cobramos en comparación con nuestra “simple” tarea de enseñar) y una de estas mujeres señaló que al fin había conseguido su primer suplencia y que se sentía feliz, entre chistes defendía su primer trabajo.
Comenzamos a charlar como colegas y de repente nos encontramos hablando nuevamente de la dificultad de enseñar. Me contaba como “los chicos le hacían la vida imposible” (aclaro, que ella había tenido experiencia laboral en un colegio privado y ahora se encontraba trabajando en un colegio estatal, cerca del centro de Quilmes) “Cuando me dijeron que era ahí –refiriéndose a la zona céntrica de la ciudad- pensé que me iba a encontrar con otra cosa”…”el otro día compre lápices en el tren y los lleve a la escuela, por que muchos de ellos no llevan la mochila, no entiendo como los papas si ven que salen de su casa para ir al colegio sin mochila.. no les dicen nada”
A varios de sus comentarios, mi respuesta fue: “uno vá y cumple su tarea de la mejor manera posible, deja que ellos hagan la suya, vas a enseñar y el que aprende, que aprenda, si no uno mismo se queda sin vida”. En ese momento mi respuesta fue esa. 
Y después de tanto tiempo, al cruzarme con este “profesor de inglés” esa conversación, sobre esa misma temática volvió a surgir.  Para el momento en que hable con este último, mi respuesta fue: “no es un tema que podamos conversar acá, porque seguramente discutiríamos, mi pensamiento es que esos chicos, es cierto, se han quedado sin sentido, pero lamentablemente esta en nuestra manos devolvérselos”
Obviamente esta persona no me habló mas jajajaja, entiendo soy aburrida. Pero escribiendo eso, me di cuenta que la responsabilidad de ser docente es más grande de lo que me había imaginado. Mucho más grande, y tan inabarcable que asusta.
Desesperada, busqué un libro que en el primer año de mi formación una profe de psicología nos había dado para leer, habla sobre un término que llama bastante la atención “el desnutrido escolar” y comencé a leerlo lo más compresivamente que pude, tiene muchos términos relacionados al psicoanálisis (por suerte mi profe actual de psicología en la facultad es de esta rama). La cuestión es que, hasta donde voy leyendo, esta autora escribe su análisis sobre las estructuras psíquicas de niños pobres estructurales o en desarrollo de pobreza (así señala a los que pertenecen a familias que hace poco tiempo quedaron fuera del sistema laboral) y yo me pregunté… ¿Hasta qué punto los docentes tomamos en cuenta esto de “la psiquis” del alumno? No soy experta en psicología ni mucho menos, pero me pregunté si es cierto esto de que “tenemos en cuenta al alumno”. Esta autora señala, lo que en mi primer trabajo me recomendaron no hacer, transferir alumnos con “diagnósticos” a una psicóloga o a una psicopedagoga. Esta doctora señalaba que a esos niños les colocaban “rótulos” de incapacidades mentales por los cuales se acercaban a que los atendieran. No quiero criticar, simplemente escribiendo quiero encontrar la solución a esto, si es que la hay.
Mis conclusiones con todo esto que, creo, enmarqué un poco son las siguientes:
Muchas veces los “rotulados” somos los docentes mismos. Nuestra formación,  al menos la que yo he recibido, nos coloca en un ideal que acompaña nuestro pensamiento sobre el jardín, sobre la escuela.  Y esto muchas veces es difícil de romper.
Cuando llegas a tu trabajo, todo es alegría y juegos hasta que te preguntas… ¿Qué estoy haciendo con estas criaturas? ¿Enseñando o pasando un buen momento? (si es que te lo preguntás) Y cuando te llueven las exigencias de ese jardín privado que desea que los padres “vean” los resultados de sus hijos a fin de mes, para pagar la siguiente cuota con orgullo, esa nube de ideal se convierte en trabajo, en accionar sin sentido. Enseñar mecánicamente para que el niño responda (lo que queremos)
Hasta que punto tenemos en cuenta al niño, no lo sé. Y me lo pregunto desde el día que empecé a trabajar. Siempre trabajé en jardines privados, y no reniego de haberlo hecho. La crítica que hago seguramente es para mí, por incumplir con mi función debido a que me vi envuelta entre los quehaceres institucionales.
Sobre lo del “desnutrido escolar”, como señala la autora, este término alude a niños que son pobres psíquicamente, con una  libido escasa, debido a la falta de estructura familiar (roles invertidos, ausencia de los padres, padres psíquicamente débiles, rótulos de la escuela, etc) Y yo me pregunte hasta que punto esto mismo no pasa en todo el sistema educativo.
La solución, la vi… y digo la vi por que hace unos días inesperadamente me crucé con una película interesante que mencionaba una nueva forma de enseñar que en Estados Unidos era un boom. En estas escuelas, se “tenían en cuenta” a los alumnos, y éstos mostraban resultados impactantes a fin de año en comparación con otras escuelas del país.
Sé que leyendo esto se piensa: siempre Estados Unidos…. Y no, no me refiero a esa escuela en particular, ya les cuento a que. El mismo film señalaba las acciones de los docentes en las aulas, muchos de ellos leyendo periódicos mientras sus alumnos jugaban, y también, narraban cómo se sabía de docentes que no cumplían sus tareas en las clases sin embargo, por una ley no podía ser sacados del sistema hasta jubilarse.
A qué voy con todos estos datos?
Al rol docente.
En las conversaciones que tuve al principio con estas dos personas palpé de cerca sus relaciones con sus alumnos. Ellos ya mantenían sus rótulos “qué sentido tiene enseñarles” y con esa idea en la cabeza, difícilmente uno pueda planificar, pensar o realizar una actividad que dé resultados positivos.
En el libro, que aún estoy leyendo, especialistas de la salud se sentían invadidos por estos “diagnósticos” enviados desde la escuela. Y ahí si es mi crítica, mi formación (al menos la mía, quizás en otros lugares si lo ha hecho) no me avaló para ser psicóloga o médica y diagnosticar a una persona de la cual sólo conozco conductas aisladas de 4hs de su vida. Si es cierto, que como personas nos damos cuenta de algunas dificultades y podemos sospechar de algunas cosas; un niño que no oye bien, un niño que utiliza muchas S al hablar, un niño que no se comunica, etc. Pero para eso están los padres. No sé la forma en que se manejan en las escuelas, cuando “los padres ni se preocupan, no se acercan ni a las reuniones” supongo que en esas circunstancias el actuar es otro. La cuestión, es que esos rótulos, señalados desde la escuela, el primer lugar diferente a la familia donde el niño se encuentra con otros, marcan al niño en lo más profundo. Por tanto, a medida que los años pasan… qué se puede esperar de él? Si lo que espero de ese otro, ya está limitado y esta limitación pasa como él de grado…
Y por último, para desterrar la idea de que Estados Unidos es “lo mas”, según mis dichos de arriba, señalo que; la película me impresiono, no por los modos de enseñanza “americanos”, si no por la presentación que hacían de los docentes. Durante todo el film, se señalaba que “no importa el lugar donde estudies, ojalá tu suerte te acompañe y te de un buen docente” Y eso me llego de la película.
Un docente que enseña. Como lo dije un día y lo sostengo, enseña con todo. Y es lo difícil de la tarea. Si sonreís, si te callas, si te movés, si te sentás.. con todo lo que haces. Una compañera de la facultad, también docente, me comentaban el otro día “escuché que una de mis alumnas se reía porque era septiembre y yo estaba con botas de cuero” y si mal no recordamos… nosotros también nos fijábamos en cómo se veía el docente. No hablo de la ropa, simplemente señalo que el aspecto (no solo físico, como estereotipo) el ánimo, sus gestos, su porte etc importan en la docencia.
En cuanto al nivel incial, sólo hablo desde lo que aprendo como estudiante de una materia llamada psicología, la importancia que tiene la infancia es fundamental. Ahí el niño cual esponja absorbe todo cuanto lo rodea y así conoce…. Todo lo que para nosotros es “ya conocido”. Imagínense una docente rompiendo “trabajitos” sin nombre delante de los niños, sólo porque no puede ordenarlos. Imaginemos, dejar a un niño en frente de su vomito por que causa asco limpiarlo. (Ustedes imaginen, yo recuerdo…)
Estas cosas pasan todos los días, a mi me ha pasado de pedirle a una niña que se aleje por un momento y dejara de hablar “porque tengo cosas que hacer” y hasta el día de hoy no olvido su cara de tristeza y no dejo de reprocharme el haber tenido esa reacción. Cosas que pasan, que tuve la oportunidad de resolver, pidiendo perdón.
No hablo desde la sabiduría mayor, solo quiero ser buena en lo que hago y transmitir con todas mis fuerzas lo mejor que puedo, para que a los que les toque ser mis alumnos crezcan conmigo.  Es una tarea ardua, difícil e intrincada. En los libros no encontré “modos de actuar de los docente”, solo está en uno dar lo mejor de sí. Formarse, ante todo, y no solo a nivel profesional, sino también en carácter. Cuando uno dice “soy maestra” enajenado trae el concepto de “tenes paciencia” y no es así simplemente. Uno pone de si lo mejor para los demás y para sí mismo.
El rotulo que deberíamos llevar es el de: Aun se puede. Cuando uno quiera ya no dar más, ir “trabajar” y volver…. pensar si esto está funcionando más allá de la adquisición económica. Cuesta, porque no se puede vivir del amor, como dice la canción, pero hay que ser críticos en nuestra tarea y no bajar los brazos. Ante todo la esperanza debería ser lo último en perderse..  

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